Psicoanalista · Buenos Aires
Licenciado en Psicología — UBA
“Un espacio para pensar lo que aún no tiene palabras.”
Me formé en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, una de las más rigurosas en formación psicoanalítica de habla hispana. Desde entonces, mi práctica se ha construido en el cruce entre la teoría freudiana y lacaniana y la escucha singular de cada persona que llega al análisis.
Trabajo con quienes atraviesan momentos de quiebre o transformación profunda: aquellos que sienten que algo en su vida ha dejado de funcionar sin poder nombrarlo del todo, que se encuentran entre un antes y un después, o que buscan construir una relación más habitable consigo mismos.
El análisis no ofrece soluciones rápidas. Ofrece un lugar donde el pensamiento puede desplegarse con honestidad.
El psicoanálisis no es una técnica de reparación ni un conjunto de herramientas para optimizar el rendimiento. Es una práctica de la escucha que apuesta por la singularidad de cada sujeto.
El analista escucha de otro modo: no para diagnosticar ni para dar consejos, sino para hacer lugar a lo que el propio lenguaje del consultante revela sin que él lo sepa aún.
Lo que nos mueve rara vez es lo que creemos que nos mueve. El trabajo analítico supone una disposición a encontrarse con eso otro que habla en los sueños, los lapsus y las repeticiones.
Hay momentos en que la vida irrumpe y lo conocido ya no alcanza. El análisis ofrece un lugar donde esos momentos pueden ser pensados con mayor libertad.
¿Quién soy cuando las certezas que me sostenían ya no funcionan? El análisis acompaña el trabajo de dar forma a una identidad que uno pueda, con esfuerzo y tiempo, reconocer como propia.
Lo que uno no puede decirse a sí mismo,
a veces puede comenzar a decírselo a otro.